Si escucharan casualmente "music to fuck" (moloko & portishead)... podrían viajar violentamente sobre gasas púrpuras y venéreas, diamantes pórfidos de la desnudez de alguien... como yo.
Es la 1:49 am, aparentemente afuera hace frío, las ventanas de mi habitación están empañadas, húmedas...No yo; tengo fiebre de hambre descomunal.
Mis pezones erectos piensan que tengo frío, siento ese delicioso air nocturno recorrer mi cuerpo, ya desnudo. Mi cabeza quiere estallar, tengo náuseas en realidad, de haber cenado mucho y haber engullido nada de él.
A veces no puedo besarlo, es verdad. Me asfixia la fuerza de su aroma, su humedad, quiero devorarlo pero el aroma de su boca me detiene, es como un ladrillo estrellándose a 2.8 kg/seg.. Lo detiene.
Me toca y me estremezco.
Siento el delicioso sopor de sus manos cálidas humedecerme desde mi dios olvidado, mi dios siempre líquido.
Quiero comerlo de nuevo…
Entonces mis manos inquietas recorren su vientre velludo, que me indican sádicamente el camino al placer del que me creo dueña. Quiero rasgarle la piel con las caricias metálicas que le procuro…
No me beses!..Tócame.
Los sonidos estallan todos juntos y se evaporan para vaciarse en el sabor de la nada.
Estoy intoxicada, no escucho..lo deseo.
Quiero llevarlo arriba, donde pueda servirme de él, sentir la humedad de su lengua sobre mi pecho, su fuerza contraer mi cuerpo y escucharlo gemir.
Conozco mi cuerpo solo por el mapa que me dibujan sus manos en mis ojos cerrados; Sus manos tan grandes y generosas. Prefiero 2 nalgadas que un beso con sabor a nada.
Estoy cerca, muy cerca, tócame más. Recorre mi cadera con esa rabia que me esclaviza, que humea sobre mi piel, que me llena de aire la mente en la que no existo ni siquiera yo, ni siquiera él… solo éste maldito placer de tenernos.
Siento el fulgor de su sangre hirviendo circulando por la valentía de su cuerpo, que se yergue más y más, listo para romperme. Lo aprieto intensamente, se que ello lo hace escurrir…
El camino de mi santuario se hincha de orgullo, prepara tu llegada.
Ahora quiero que me beses, que me muerdas, que me asfixies con tu sabor a salvia, despacio… Éste calor maldito que encierra los suspiros que no mueren… Despacio, donde te quemes con el calor que emana mi fuego.
Bésame, bésame así que babees la carne que te consume.
Shh... Esperemos que nadie venga porque no podemos detenernos ya..
jaja, no puede callar, es el cinismo del placer que ríe de gozo porque está cerca su final delicioso; Una y otra vez, dentro, fuera y me hace enloquecer. Nada más existe.
Estamos de pie, en éste cuarto oscuro donde nada escucho sino tu respiración, -Más rápido!- sobre tus muslos que pueden sostener el peso de mi cuerpo entero, me fascina conocer tu fortaleza. El ritmo cardiaco podría mutilarnos el cerebro: -No pares, no pares!- Te escucho llegar a la cúspide de tu excitación … Aún no termino pero vaya que tu orgasmo me enciende las venas hasta el último pabilo, vibro al verte eyaculando dentro de mi…
Tanta violencia simplemente me mengua desde el centro del cuerpo para hacerme sentir esta explosión interna.
Ni a tu boca, ni a la mía, le han importado acercarse mientras el cansancio poco a poco nos invita a detenernos. Nada nos detuvo, ni siquiera el aliento a humedad que encerraban tus besos… que ni siquiera, son míos.
