En el regazo de mis anhelos
descansaste tus ojos de ópalo,
aún febril..
Te obsequié la quietud de la noche
con el silencio de mi amor,
impasible,
desde el abismo saturnal
de nuestra indiferencia.
Te obsequié mi cuerpo, nuevamente,
la calma de mi cuerpo
que ardía en la humedad de tu recuerdo;
Te mirabas en la tibieza de mi propia mirada
...sumisa...
En el clamor de mis manos,
que te tocaban como en un sueño,
largamente velado.
Te toqué como si nunca te hubiera soltado;
Encontrando el sabor de tu carne
en mis huesos que han sido
tantas veces penetrados por tu dolor,
... "Quiero los besos que besan tu boca"...
henchirme en tus miedos,
gozarme tus gritos internos.
Quiero mil veces tu carne
que solo se consume en mi ira
y mi angustia.
Sábeme tuya, inmensamente tuya...