
Esa noche bebí mucho…
Algunas otras veces lo hice también, pero no como ésta; Nada me incomodaba, salvo el hecho que el N.R.D.A me marginó a la entrada de aquél bar”. ya he sentido el peso de mi edad y mucho más el de mi obesidad (jaja), me discriminó el enclenque tipejo empleado del bar.
Apenas las 12 am y la reunión recién comenzaba, son mis amigas, las de siempre, las de la pubertad hasta nuestra vertiginosa adolescencia tardía, lo más crudo es darnos cuenta de esto último.
Me puse esa minifalda verde petróleo de hace unos años y muchos kg. Él, estaba celoso (No se en realidad de qué?, me disgusta que no entienda que mi cuerpo solo se lo quiero dar a él… Aunque otros me miren –la verdad me gusta que me miren, que sepan que me declaro suya, solo a él aunque puedan seguirme viendo, pero no entiende esa vanidad apática ja!) También usé el halter negro con esa enorme pieza de aluminio con obsidiana que ha de chingarse la mirada aburrida de algún incauto… Paramos por alcohol en el Oxxo que encontramos, yo seguía pensando en ese puto subgerente de mierda que cínicamente ordenó al enclenque no dejar entrar ya más que a chavas” que fueran SOLAS y vestidas como Zorras (para incitar a los machitos a consumir más alcohol.. tiene lógica en realidad, pero por qué carajos han de ser tan cínicos?!) que seguramente no tendrían ni siquiera mis pinchurrientos $50 que poder consumir pero que seguro otro SOLO les haría el gasto… Vah!... Tengo mi Vodkatonic en la mano y no me queda sino hilarme a la charla de mis amigos que ya están acomodados en la mesa de la casa de uno de ellos (no sé en qué momento llegué aquí ni cómo), están más ebrias que yo, se declaran absurdas bromas de cosas que creí habíamos olvidado ya. Anécdotas tan viejas que ya ni siquiera entendemos.
Una anuncia su próxima boda. Mi novio me acaricia la pierna en reacción, por debajo de la mesa, parece que se empieza a impacientar..Será que la idea de boda lo excita?? jaja, es extraño porque no puedo dejar de pensar que el ahora “prometido”, haya sido el 2do novio de mi amiga y que además ella sea ¡virgen! (creo), Se quiere casar virgen en verdad??... Quién diablos creó semejante estupidez de la castidad??
La otra cuida que los comentarios sarcásticos de su coetánea no le resulten demasiado hirientes a la que está enfrente, o al menos, no tan hirientes como los que ella podría decir. Andaban muy viperinas (yo creyendo ser espectadora) dubitativa trataba de no hacer más desmadre, pero.. Dammed.. ese maldito vodka ya había entumecido mi lengua, lo cual significa que mi voz tarda en llegar a mi oído jaja, así que me uní al mal vicio del veneno viperino, pero igual reíamos a carcajadas.
Él trataba de detenerme con caricias y tragos alternadamente, hacía rato que acariciaba mis piernas expuestas a sus manos bajo ese mantel de orquídeas, de esos recién casados que ni siquiera me simpatizaban… o es que no los conocía, daba igual.
Me miraba a veces absorto, queriendo algo, olía perfectamente su sangre emprender la carrera, pero mi verborrea no se detenía, maldito alcohol. Reíamos tanto, la risa enronqueció mi garganta y él me miraba con deseo, le parecía sensual, sus manos jugueteaban entonces entre mis muslos, trataba de disimular hablando más hasta que tuve que levantarme para calmar mis propios ánimos.
La reunión estaba terminando, eran las 4 am, 4 de 5 salimos totalmente ebrias, en la fase fraternal, diciéndonos cuanto nos queremos, cuan feliz había sido la velada y que esperábamos vernos pronto…
Me llevó al auto, cuidadosamente me ayudó a entrar en el para no golpearme la cabeza y vaya que todo me daba vueltas, no quería soltarlo, me aferré a sus hombros tan amplios que siempre me gustaron, fuertes, torneados; Llevaba puesta esa chaqueta de cuero que tanto me gusta porque luce tan varonil con ella. Él, -no sé si conscientemente o no- apretaba mi talle haciéndome saber que me quiere a su lado, que me protege y que me desea… “Vámonos, tengo hambre… de ti”, miraba fijamente mis pupilas con la fuerza de mi propio deseo, besó mis labios con succiones delicadas y salió para abordar.
Veía las luces a lontananza, la ciudad dormía impasiblemente pero nosotros solo queríamos llegar a casa, al lugar donde podríamos arrancarnos las ropas y amar esos cuerpos que clamaban el uno por el otro. Sus ojos tan nítidos me resultaron tan hermosos desde la primera vez que lo vi, parecía tan tímido, me causaba cierta intriga. De vez en cuando volteaba a verme también y apretaba mi muslo al tiempo que hacia una mueca de placer, me incita frecuentemente a besarlo… El alcohol descendía su ritmo en mis venas, al menos enfocaba bien y mientras veía mejor, podía también oler mejor. Me resulta muy simple acoplarme al ritmo biológico de mi amante, cruzamos esas bastas zonas de oscuridad por las que solo la espera valía la pena, reflexionaba sobre el tiempo que llevábamos juntos, lo increíblemente hermoso que era hasta entonces, -no podía desear nada más- pensaba juguetonamente con mi mirada clavada a su sonrisa tímidamente seductora.
Estacionó el vehículo en la parte trasera del departamento solo para jugar. Nos gusta jugar, antes de bajar me dijo “¿Puedes?”... mas tardó en llegar a mí que yo tomarlo del cuello y empezar a encenderlo; A veces los vecinos miran (no matter la fuckin’ hr!!!, caray!, tengo suerte p’ eso de ser tema voyeur”) pero en este momento no me importaba, lo toqué hasta saciar mi ansiedad: Recorrí su abdomen, su espalda, su cadera, y mientras más lo besaba más lo quería dentro, es tan perfecto como se amolda mi cuello a él. Se detuvo mirándose algo confuso, tocaba mis senos con una mirada asfixiante, se alzo sobre mi cuerpo en el pequeño espacio en que nos encontrábamos, sentía su rigor sobre la tela de mi falda, sus manos entonces se posaron en mi cadera y me haló hacia él, con tanta fuerza que me hacía estremecer, sonrió y tomó mi mano pidiéndome que entráramos a casa porque seguramente a la vecina de enfrente le daría batalla su marido con semejante espectáculo..
Tan pronto como cerré la puerta de cristal de la habitación, sus labios recorrían mi cuerpo frenéticamente, me pedía que no lo detuviera, que le fascina como me mojo, sentir la magnitud de mi cadera, bajar lentamente por mis muslos y llegar al sabor que lo enloquece… Sus palabras funcionan siempre como orgasmatrones, no quiero esperar más, pero su boca, su lengua tan cálida y deliciosa no deja mi cuerpo hacerse dueño de sí, me muevo ferozmente sobre él; Satisfecho y erguido sube lentamente zurcando con sus labios su camino, ardiendo mi vientre y dejándome ciega por un momento, un solo momento en que me declaro su esclava, podría hacer lo que quiera conmigo, toma mis nalgas con sus palmas para amoldarme a su cuerpo, la pared se siente fría, provoca un escalofrío que eriza mi piel y le da más placer. Mi respiración se vuelve casi austera, mis pulmones no pueden contener su tacto, tan grávido, tan hambriento… Entra furiosamente para volver a salir de mi, no siente su cuerpo el esfuerzo que hace al sostenerme en sus brazos, mi pierna se apodera codiciosamente de su cuerpo solo para dejarse caer instantes después. Lo escucho gemir, apretar sus manos en mis piernas, cerrar ávidamente sus ojos, se vacía tan lentamente dentro de mí. Lo miro gozando de tal forma que no puedo sino cesar mi esfuerzo, viene ese acido noble a organizar el ralentí que se forma en mi cuerpo, su fuerza me ha dejado pasmada, indefensa a su corrosión, se disemina rápidamente hasta permitir el paso de saliva a mi garganta, suave..
Vuelve la dulzura de su boca a embriagarme, a llenarme de sus besos cadenciosos, a dejar caer su cuerpo sobre el mío y dormir así, enredados, con el aroma de su pasión.