--Una culebra de hielo enroscándose en mis intestinos...--
Oía un débil gemido, abro los ojos y volteo bruscamente hacia mi costado; Rainer duerme, su respiración tranquila humedece mi sequía dérmica. La luz lánguida y pálida del faro de la calle contigua me llama sensualmente hacia la ventana, --húmeda también, saciada de nuestras respiraciones-, los pezones se me erizan al roce de mis talones
desnudos con el frío piso de la madrugada, mis ojos se constriñen en una estela inválida, en el halo que rodea una menguante luna,
,,, me pierdo contemplándola...
Una imagen ha embargado mi mente: Es la misma luz por la que me sentí atraída, Rainer se ha recostado, era una tarde menos cálida de lo que recuerdo, yo solo veía el techo, pero sus manos ansiosas juegan sobre mi piel, acaricia mis muslos, y las rodillas, balbucea algunas palabras, no le entiendo, así que lo miro, pero él solo sonríe, su mano se desliza rápidamente hacia arriba, en mi vientre.
Un beso comenzó a arder sobre mis labios, yo me siento un poco perturbada; Prefiero voltearme hacia la pared, el pregunta: -¿Qué pasa-, pero mi silencio parece inquietarlo, ahora una pausa me hace temer, creo que lo he enfadado, pero no importa solo muevo un poco la cadera y provoco algo de impaciencia.
Áspero como dibujar sobre el cristal, tibia, como pasar un te de canela por la garganta... Incluso a través de su mano puedo conocer mi nalga izquierda, la rodea con la palma succionándome la piel... sus dedos me indican los límites de mi precipicio... Un pequeño grito se emite desde la dermis escrutando el vacío,,, el sonido de su piel contra mi piel...
Húmedo,,, tan húmeda,,, la saliva se va acabando al paso de su lengua sobre mi espalda, quiero huir, pero me resisto, mi piel está cansada, seca, necesito más deseo, más cariño sobre ella..
- Rainer...
Sólo el aliento me detiene Debo cerrar los ojos, es inevitable, la columna se me arquea en sus delirios.
Se ha acercado más, su respiración, su aliento,, su tacto,,,, todo al mismo tiempo.
Ahora su mano comienza nuevamente el recorrido, por esta extraña tierra, pero hay algo nuevo,,, mis senos suplican ahora por su carne; De pronto algo se levanta entre el final de la caída, entre ellas dos, las alcanza, las busca: Ahora se cuánto desea encontrar el infierno, el infierno que tiene puertas henchidas de placer y húmedas de dolor..
Un jadeo me esclaviza a su piel, nos perdemos nos perdemos.....
No hay comentarios:
Publicar un comentario